El Zippin Zider partió de Port Camargue el 13 de septiembre de 2012 y rindió viaje en Huelva el 5 de octubre de 2012. Fueron 23 días de navegación con un barco desconocido, maniobras diarias de entrada y salida, encalmadas tremendas, algo de viento, mucho miedo y un gran desconocimiento del barco y su navegar. Pero llegamos.
Laus Deo.
Pero antes hubo que varar el barco. Con la ayuda de Philippe, estuvimos 4 días rascando y pintando. Desde por la mañana hasta que se ponía el sol. Y entonces los mosquitos nos acribillaban. ¿Pero cómo puede haber tantos mosquitos asesinos en la muy civilizada Francia?
Pues sí, había mosquitos asesinos, pero también había bares y buena compañía y ensaladas y mucho trabajo por hacer.
Lo primero que hicimos fue limpiar el casco, que estaba bastante lleno de escaramujo. Luego, rascar. La orza estaba llena de manchas de óxido, así que le dimos un antióxido, lo dejamos actuar y la verdad es que la dejó bastante bien.
Luego, antifouling y a esperar a que secase.
El viaje estaba pronto a comenzar y la verdad es que me dominaban los nervios. Nunca me había embarcado en algo así y mucho menos con Lele de tripulante. Iba a necesitar mucha, mucha suerte para poder llevar el barco desde Port Camargue hasta Huelva en 30 días.
Pero los dioses fueron buenos con nosotros, nos ayudaron mucho y lo conseguimos.
Laus Deo.
Pero antes hubo que varar el barco. Con la ayuda de Philippe, estuvimos 4 días rascando y pintando. Desde por la mañana hasta que se ponía el sol. Y entonces los mosquitos nos acribillaban. ¿Pero cómo puede haber tantos mosquitos asesinos en la muy civilizada Francia?
Pues sí, había mosquitos asesinos, pero también había bares y buena compañía y ensaladas y mucho trabajo por hacer.
Lo primero que hicimos fue limpiar el casco, que estaba bastante lleno de escaramujo. Luego, rascar. La orza estaba llena de manchas de óxido, así que le dimos un antióxido, lo dejamos actuar y la verdad es que la dejó bastante bien.
Luego, antifouling y a esperar a que secase.
El viaje estaba pronto a comenzar y la verdad es que me dominaban los nervios. Nunca me había embarcado en algo así y mucho menos con Lele de tripulante. Iba a necesitar mucha, mucha suerte para poder llevar el barco desde Port Camargue hasta Huelva en 30 días.
Pero los dioses fueron buenos con nosotros, nos ayudaron mucho y lo conseguimos.


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